“NO HAY TIEMPO QUE PERDER”

Una situación insostenible

La situación de emergencia social que padece la gente trabajadora en el Estado español desde el inicio de la crisis en 2008 es ya conocida por todo el mundo. A día de hoy hablamos de más de 4 millones de personas en paro, una tasa de desempleo del 22,5% y para los menores de 25 años de cerca del 50%. Según datos oficiales, 1 de cada 3 menores vive bajo el umbral de la pobreza mientras que 1 de cada 10 sufre pobreza severa. Entre el 2008 y el 2015, más de 600.000 familias perdieron su vivienda habitual. Este es el balance crudo de la crisis de este sistema capitalista: paro, pobreza y desahucios para l@s de siempre. No hay tiempo que perder.

Mientras tanto, existe el otro lado de la moneda. La crisis no ha afectado a todo el mundo por igual. Existen “ciudadanos” que siguen enriqueciéndose a costa de la mayoría. El Estado español es el segundo país más desigual de Europa, tan sólo por detrás de Letonia. Así pues, se calcula que el 1% de la población concentra más riqueza que el 70% más pobre. Ese 1% tiene nombre y apellidos. Son las grandes empresas del IBEX 35 cuyos beneficios aumentaron un 64% en 2014 ganando hasta 33.200 millones. Pero también son los grandes terratenientes andaluces (2%) que acumulan a día de hoy más del 50% de las tierras cultivables a la vez que acaparan la mayor parte de las ayudas europeas (100 millones de euros de la PAC en Andalucía). La crisis del sistema capitalista no parece haber golpeado a todo el mundo por igual. Mientras que el paro y la pobreza aumentan para la gente trabajadora, las empresas españolas de productos y servicios de lujo tiene proyectado cerrar el 2015 con un 6% de aumento en sus ventas con respecto a 2014, es decir 5.427 millones de euros. Mientras que los desahucios aumentan, el Estado Español tiene el 30% de las viviendas vacías de Europa y ha llevado a cabo una reducción del gasto público en vivienda de más del 50% entre 2008 y 2015. Esa radiografía muestra a las claras que es urgente acabar con esta situación injusta que se basa en el enriquecimiento de una minoría a costa del empobrecimiento de la mayoría. Es posible hacerlo.

Existen riquezas, lo sabemos porque las producimos a diario. Sin embargo, están mal repartidas. Se trata por tanto de asumir que, para mejorar nuestras vidas, es necesario cuestionar la legitimidad de unos pocos para acumular la mayor parte de las ganancias. Para ello no existen atajos. No se puede estar en los dos bandos a la vez. En el bando de l@s que padecen la crisis y en el bando de los que se aprovechan de la misma para seguir enriqueciéndose.

PODEMOS y Unidad Popular: ¿alternativas para acabar con esa lógica?

Las candidaturas que se presentan a la izquierda del PSOE a las próximas elecciones generales del 20 de diciembre han optado por los atajos. Por no elegir con nitidez su bando y por no llevar a estas elecciones un programa de ruptura donde se ataque con claridad a los intereses de los que se han estado enriqueciendo y aprovechando de esta crisis. Para repartir las riquezas no existe otra forma de hacerlo. No se puede defender la sanidad, la educación o el empleo y sin embargo pretender pagar la deuda. Las dos cosas no son posibles.

Eso es justamente lo que pretende hacer la dirección de PODEMOS en estas próximas elecciones. Surfear entre dos aguas. Seguir en la senda de las anteriores candidaturas electorales de PODEMOS post-europeas. En las medidas aprobadas por un 4% de l@s inscrit@s (ya que a día de hoy aún no se conoce el programa definitivo de Podemos), ya no se habla de no pago de la deuda ni de reestructuración, ahora se habla de “flexibilizar los objetivos de deuda y déficit”. No deja claro si apuesta por la expropiación de las viviendas vacías de las entidades financieras (pues habla de “movilización” de las mismas), se omite cómo poner la tierra de los grandes terratenientes a beneficio de la gente trabajadora mediante una reforma agraria, no se habla de la expropiación de los sectores estratégicos ni de la banca privada para ponerlos al servicio de los que sufrimos la crisis. En lugar de preparar a l@s de abajo para ese escenario, la dirección de PODEMOS prefiere generar falsas ilusiones dejando creer que se pueden cambiar nuestras vidas solamente entrando en las instituciones. Por ello, se olvidan de la calle y de los círculos mientras que eligen a dedo a candidatos a diputados, que han justificado los bombardeos en Libia, como es el caso del ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Julio Rodríguez, o que apoyaron el artículo 135 de la reforma de la Constitución como es el caso de Pérez-Royo. Sin embargo, de ese modo, sólo acabaran gestionando la miseria como tantos otros antes ya lo hicieron.

En cuanto a la candidatura de Unidad Popular, pasa algo parecido. La diferencia con PODEMOS es que la dirección de Unidad Popular – que no es otra que la de IU – ya ha demostrado la política que lleva a cabo y cómo entiende la pluralidad en su seno. IU ha visto en Unidad Popular una oportunidad de no desaparecer electoralmente y no la ha dejado pasar. Pero a parte del nombre, nada nuevo bajo el sol. El mismo programa y las mismas contradicciones cuando llegue la hora de formar gobiernos con el PSOE y de ponerse a gestionar los recortes por “imperativo legal”, como en la anterior legislatura en Andalucía. Se trata entonces de la política del mal menor, del posibilismo. Ya no se pueden evitar los recortes, ni mucho menos evitar el pago de la deuda. El propio cabeza de lista de Unidad Popular, Alberto Garzón, no tuvo ningún reparo en justificar los recortes de su partido, IU, cuando gobernaban juntos con el PSOE en Andalucía.

Frente a la dirección de PODEMOS que apoya sin fisuras el gobierno de Tsipras y de Syriza cuando aplica el memorándum de la miseria en Grecia o que se alinea con el PP, C’s y el PSC en Catalunya, y frente a la dirección de Unidad Popular que no tiene reparos en justificar los recortes cuando sea necesario como ya ocurriera en Andalucía, hay que buscar alternativas para acabar con la lógica del sistema capitalista. PODEMOS y Unidad Popular desde luego no lo son. Ya sabemos lo que harán antes de hacerlo. Eso no quiere decir que no haya compañer@s que tanto en una candidatura como en otra defiendan una política diferente a la de dichas direcciones. A tod@s ell@s les decimos que no hay tiempo que perder. Que independientemente de su voto el próximo 20D, hay que organizar desde ya una alternativa en la calle, ya que gobierne quien gobierne a partir del 21 de diciembre, la movilización social, y las huelgas en los centros de trabajo y de estudio, serán nuestra única garantía para defender los intereses de nuestro bando social. Tal y como se ha visto en Grecia, hay que insistir en que sólo se pueden defender los servicios públicos, el empleo, las pensiones, una vivienda digna, si se rompe con la lógica del sistema capitalista y con sus instituciones. No hay tiempo que perder.

Hay que levantar una alternativa política a los partidos que no quieren romper con el sistema capitalista

Hacemos un llamamiento a tod@s aquéll@s que cada vez se sienten menos identificad@s con estas dos alternativas y a aquéll@s que nunca lo estuvieron a un Encuentro en Málaga, el próximo 28 de noviembre. Hay que visibilizar un espacio político amplio y de ruptura, que quiera estar presente en las instituciones pero que a la vez sepa que son sólo un instrumento más que debe estar al servicio de la movilización y que debe facilitar la autoorganización de la gente trabajadora y de la juventud.

Un llamamiento para encontrarnos tod@s aquell@s que pensamos que habría sido necesaria una candidatura electoral diferente el próximo 20D, pero no sólo. Un llamamiento para preparar ya el día después de las elecciones generales. Ya que gane quien gane, deberemos removilizarnos si queremos defender nuestras conquistas sociales y parar esta sangría. Cualquier iniciativa que pretenda desde ya reagrupar a tod@s es@s activistas sociales, sindicalistas, militantes polític@s de tradiciones diversas que se han encontrado en el mismo bando durante las movilizaciones de las Mareas, en las huelgas en los centros de trabajo, en los barrios, en la lucha feminista, en el 15M, en las luchas juveniles y estudiantiles… sería un paso adelante enorme. No hay que despreciar esas oportunidades y mañana habrá que organizar nuevos llamamientos para incorporar a tod@s aquéll@s que se identifiquen con éste independientemente de haber estado comprometido con la candidatura que sea en estas elecciones.

En definitiva, hacemos este llamamiento porque no hay tiempo que perder. Es necesaria una alternativa política que ponga sobre la mesa aquellos elementos que ni PODEMOS ni Unidad Popular están dispuestos a asumir. Una alternativa política que asuma un programa claramente de ruptura y de independencia con el régimen del 78, que no se límite a una segunda transición pactada. Un programa que anime al conjunto de la clase trabajadora y de la juventud a ponerse en movimiento y a movilizarse para su consecución. El bando de l@s que padecen la situación de emergencia social es el único que puede acabar con esa lógica de políticas de agresión social ya que es el único que tiene un verdadero interés en hacerlo. Un programa de urgencia social debe responder a esas necesidades.

Como punto de partida elementos como el no pago de la deuda, la expropiación de viviendas vacías de las entidades financieras, la nacionalización de los sectores estratégicos y de la banca bajo control social, despidos 0, la reforma agraria, el derecho de autodeterminación de los pueblos hasta sus últimas consecuencias, la ruptura con el régimen del 78 y sus instituciones, el aumento de los salarios al nivel del aumento del coste de la vida, el derecho a decidir de las mujeres, la lucha contra todo tipo de opresión ya sea por cuestiones de género, orientación sexual o procedencia, la independencia total con respecto al PSOE y con respecto a todas aquellas direcciones políticas que han aplicado políticas de recortes etc… deberían estar en el centro del debate. Se trata en definitiva de asumir que, para que paguen la crisis capitalista los que la han provocado, hay que poner fin al derecho de la patronal, de las entidades financieras y de los gobiernos de turno a disponer a su antojo de la vida de las clases populares buscando siempre su máximo beneficio particular. Frente a su supuesto derecho a acumular cada vez más riquezas en cada vez menos manos, hay que imponer el derecho que tiene la gente trabajadora y la juventud a vivir una vida digna con salarios dignos, con trabajos dignos, con viviendas dignas y con servicios públicos de calidad. Todo eso significa al final romper con la lógica de esta UE, que solo beneficia a la Europa de las grandes fortunas. Con esa UE no se puede negociar ni llegar a acuerdos. Así lo ha demostrado el caso griego. O impones un programa de ruptura o acabas asumiendo un memorándum austericida, como ya lo hiciera la derecha o el social-liberalismo.

Gane quién gane el 20D, habrá que reorganizar la movilización en todos los ámbitos para defender lo que es nuestro. El llamamiento al encuentro en Málaga el próximo 28 de noviembre es una buena oportunidad para empezar esa tarea aunque no será la única. No hay tiempo que perder.

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